Productividad y GTD

Introvertidos, espacios de trabajo y rendimiento

AUTOR: Francisco Sáez
“Sin gran soledad, no es posible hacer un trabajo serio.” ~ Pablo Picasso
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Cuando los psicólogos Mihály Csíkszentmihalyi y Gregory Feist estudiaron las vidas de las personas más creativas en una gran variedad de campos, descubrieron que la mayoría de ellas eran lo suficientemente introvertidas como para pasar grandes cantidades de tiempo solas. Los introvertidos se sienten más cómodos en soledad, y eso es un gran estímulo para la creatividad.

Sin embargo, tal como dice Susan Cain, autora del libro El poder de los introvertidos en un mundo incapaz de callarse y del artículo del NY Times The Rise of the New Groupthink (El surgimiento del nuevo pensamiento grupal), la soledad no está de moda. Nuestras empresas, nuestras escuelas y nuestra cultura son esclavas de la idea del pensamiento global, que sostiene que la creatividad y el logro provienen de un lugar extrañamente gregario. La mayoría de nosotros ahora trabajamos en equipos, en oficinas sin paredes, para gerentes que valoran las habilidades de las personas por encima de todo. Los genios solitarios quedan fuera.

Hace más de 30 años Tom DeMarco, director de un equipo de consultores, y su colega Timothy Lister, idearon un estudio llamado Coding War Games (programando juegos de guerra) que pretendía descubrir los rasgos que diferencian a los mejores programadores de computadoras de los peores.

Participaron más de 600 desarrolladores de 92 compañías diferentes. Cada uno de ellos tenía que diseñar, codificar y testar un programa, desde su lugar de trabajo y en el horario habitual de oficina. Cada participante tenía un socio en su misma empresa que trabajaba por separado, sin ninguna comunicación.

Los resultados revelaron diferencias enormes de rendimiento. Los mejores programadores eran 10 veces mejores que los peores y 2,5 veces mejores que la media. Lo curioso fue que los factores que cualquiera pensaría que pueden marcar la diferencia, como los años de experiencia, el salario recibido, o el tiempo dedicado a completar el trabajo, tuvieron poca relevancia en el resultado.

Los programadores con diez años de experiencia no lo hicieron mejor que aquellos con solo dos años de experiencia. La mitad que desempeñó por encima de la media ganaba menos del 10% más que la mitad inferior, mientras que los resultados fueron mejores en un 250%. Los programadores que entregaron un programa sin defectos tardaron incluso menos tiempo en terminarlo que los demás.

La clave del estudio estaba en que los programadores de las mismas empresas obtuvieron resultados de, más o menos, el mismo nivel, a pesar de que no habían trabajado juntos. Entonces se dieron cuenta de que los mejores resultados provenían de las empresas que proporcionaban a sus trabajadores un espacio personal más privado, control sobre su entorno físico y ausencia de interrupciones.

Aunque este estudio era específico de programadores, posteriormente han aparecido infinidad de estudios y artículos que denuncian que las oficinas abiertas reducen la productividad y perjudican la memoria.

Los trabajadores de entornos abiertos son más propensos a sufrir de estrés y presión arterial alta. Enferman más a menudo y se sienten más agresivos, más desmotivados e inseguros. Además, el exceso de estimulación dificulta el aprendizaje.

Estudios posteriores demostraron que el simple acto de ser interrumpido es una de las mayores barreras para la productividad. La multitarea es un mito. Los científicos ahora saben que el cerebro es incapaz de prestar atención a dos cosas al mismo tiempo. Cambiar de una tarea a otra reduce notablemente la productividad.

Y tú, ¿eres más productivo trabajando en solitario?

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