La Productividad Personal es Cuestión de Hábitos

20 Febrero, 2012

“Primero hacemos nuestros hábitos, después nuestros hábitos nos hacen a nosotros.” ~ Charles C. Noble

Nuestros hábitos conforman nuestro carácter y dirigen nuestras vidas. De manera consistente, y muchas veces inconsciente, se reflejan en nuestro comportamiento de cada día, y en nuestra respuesta ante cualquier situación. En última instancia, son nuestros hábitos los que definen lo eficientes o ineficientes que somos.

¿Eres capaz de gestionar tus compromisos de cada día sin mucho estrés? ¿Eres una persona eficiente en la realización de tus tareas? Si no es así, el primer paso es ser consciente de que necesitas pensar o hacer las cosas de manera diferente para mejorar determinados aspectos de tu vida. Hay multitud de factores externos a los que puedes culpar, pero las cosas no cambiarán hasta aceptes que el problema es tuyo. Y es personal e intransferible.

La buena noticia es que los hábitos se pueden aprender—y también desaprender—. La mala, es que no es nada fácil. Somos animales de costumbres. Cambiar nuestra natural tendencia a procrastinar o a dejarnos llevar por situaciones urgentes, requiere algo más que unos pequeños cambios en nuestra vida. Para cambiar de hábitos, adquirir un nuevo hábito que nos va a beneficiar o eliminar uno que nos está perjudicando, es necesario un proceso relativamente largo y pesado, que requiere una dedicación absoluta y, sobre todo, una motivación superior.

Cuando empiezas a aprender un nuevo hábito, te encuentras con una enorme resistencia interior a hacer las cosas de otra manera. Tu cerebro se rebela y, una y otra vez, trata de llevarte de vuelta por el camino antiguo. Esta fuerza natural es la que actualmente impide que alcances los logros que deseas. En todo momento, debes tener presente que la recompensa a largo plazo se va a traducir en felicidad y, por lo tanto, merece la pena.

Para Steven Covey, autor de Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, un hábito es la intersección del conocimiento—qué debes hacer y por qué—, la habilidad—cómo debes hacerlo—y el deseo—la motivación interna que te empuja a querer hacerlo—. Necesitas tener conocimiento, habilidad y deseo para convertir algo en un hábito, y alcanzar así nuevos niveles de efectividad personal e interpersonal.

Existen muchos métodos, herramientas y avances tecnológicos que te ayudarán a mejorar tu productividad personal, pero sólo van a funcionar si desarrollas los hábitos necesarios. Si estás empezando a implementar GTD, antes de probar indiscriminadamente todas y cada una de las aplicaciones existentes, preocúpate por adquirir correctamente los tres hábitos necesarios para que funcione: acostúmbrate a anotar todo lo que te preocupa, acostúmbrate a tomar decisiones sobre todo lo que te concierne y acostúmbrate a revisar tus listas frecuentemente. Después, busca la herramienta que te permita ejecutar esos hábitos de la manera más sencilla y eficiente posible.

Sobre el autor

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Francisco Sáez (@franciscojsaez) es el fundador y CEO de FacileThings. Es también un desarrollador web especializado en Ruby on Rails, al que le apasionan la productividad personal y el GTD como medios para lograr una vida mejor.

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