Productividad y GTD

3 hábitos que impulsarán tu productividad

AUTOR: Francisco Sáez

En esta entrada voy a hablar de algunos hábitos productivos que no son estrictamente GTD, pero que, o bien subyacen en su planteamiento general o bien pueden ser hábitos complementarios de tremenda utilidad en determinadas circunstancias. Todos están relacionados con la perspectiva o enfoque vertical de GTD.

1. Primero, lo primero

Este concepto lo introdujo Stephen Covey en su libro Los siete hábitos de las personas altamente efectivas. En concreto, se trata del tercero de esos 7 hábitos, y tiene que ver con hacer físicamente las cosas que a las que previamente nos hemos comprometido.

Covey lo define como la habilidad de tomar decisiones y hacer elecciones de acuerdo a la consciencia que tenemos de nosotros mismos. El objetivo es realizar una gestión personal efectiva, lo que significa que ha de ser coherente con nuestra visión de la vida, con las cosas que consideramos importantes.

Para ello, es fundamental distinguir entre los dos factores que definen cada actividad: urgencia e importancia. Una cosa es urgente cuando requiere nuestra atención inmediata. Un cosa es importante cuando contribuye a objetivos mayores, a nuestros valores, a nuestra misión.

Ante las cosas urgentes reaccionamos, pero las cosas importantes requieren nuestra iniciativa—proactividad—para llevarlas a cabo. Ese es el motivo por el que mucha gente dedica la mayor parte de su tiempo a batallar con cosas urgentes y, a menudo, vacías. Para evitar esto tenemos que aprender a decir “no” a algunas cosas, aparentemente urgentes.

Si prácticas GTD, este concepto no es nuevo para ti, ya que se trata de un hábito en el que David Allen hace hincapié a lo largo y ancho de sus libros. Acuérdate de esto cuando realices tu revisión semanal y organices tus listas. ¿Qué te mueve? ¿Qué es importante para ti?

2. Las tareas más importantes

Este concepto, introducido por Leo Batauta en su libro Zen To Done (ZTD): The Ultimate Simple Productivity System, no es más que una aplicación diaria del concepto anterior.

Si en tu revisión semanal has decidido cuáles son los proyectos importantes a los que vas a dedicar tu tiempo esta semana, ahora se trata de que definas para cada uno de ellos al menos una acción diaria, de forma que estos proyectos avancen. Estas acciones diarias, relacionadas con objetivos mayores, son las MITs (Most Important Tasks).

La adaptación GTD consiste en realizar siempre tus MITs antes que el resto de acciones, por supuesto, siempre que el contexto en el que te encuentras te lo permita.

3. ¡Cómete esa rana!

Este concepto lo introdujo Brian Tracy en su libro Eat That Frog!: 21 Great Ways to Stop Procrastinating and Get More Done in Less.

Según un antiguo dicho, si la primera cosa que haces cada mañana es comerte una rana viva, nada peor puede pasarte en lo que queda de día. La rana es aquella tarea que te tiene preocupado porque sabes que si no la haces pronto vas a tener problemas y, sin embargo, no dejas de posponerla.

La idea es que si haces esa tarea nada más empezar tu día, la satisfacción de habértela quitado de encima te llenará de energía para afrontar el resto de tareas. Por el contrario, si no la haces, estará constantemente en tu cabeza, castigándote.

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