Productividad y GTD

Técnicas de meditación para potenciar tu productividad en el trabajo

AUTOR: Jaimy Hammit
Meditation at work

A menudo entendemos la meditación como algo que sólo podemos hacer cuando estamos tranquilos, en un entorno cómodo. Pero la mayor parte de nuestro estrés no viene de nuestro tiempo libre, sino de nuestro trabajo.

De media pasamos más de un tercio de nuestras vidas trabajando y puede parecer que tenemos poco tiempo o tendencia a desestresarnos y relajarnos en el trabajo. Hacer tiempo para meditar en el trabajo parece una lección inútil y, desde el punto de vista de la productividad, no parece un buen uso de nuestro tiempo. Pero los beneficios de la meditación se deben usar cuando más nos vayan a beneficiar.

Encuentra tu espacio

“Todos los lugares de trabajo tienen sitios tranquilos, ya sea en la sala de descanso, en el parking o incluso nuestras mesas de trabajo”, dice Lynne Pérez, una bloguera de productividad de Lastminutewriting and Writinity. “El espacio en el que vayas a meditar va a estar muy dictado por tus circunstancias y tu tipo de trabajo. Debes buscar las zonas en las que tengas menos distracciones. Evita las zonas donde haya mucha actividad, ruido o espacios en los que puedan interrumpirte cuando estés en ellas”.

Una vez que hayas identificado cuál va ser tu espacio de meditación, conviértelo en parte de tu rutina, poniéndote lo más cómodo posible. No tienes que adornarlo con velas, música o esencias relajantes – simplemente haz que sea un espacio cómodo con algo de libertad para estirarse, sentarse o incluso estar de pie sin molestias ni distracciones.

Empezar tu día

Comenzar el día con prisas significa que es probable que continuemos corriendo y estresándonos el resto del día. Esto hace que sea probable que cometamos errores y que nos estresemos aún más, haciendo que nos quememos antes de que termine nuestra jornada laboral.

Tu día debe empezar de manera tranquila, así que entra en el espacio que hayas elegido antes de ponerte a hacer cosas, revisar tus emails o ir a tus reuniones matutinas. Siéntate, quédate de pie o túmbate en tu espacio y comprueba cómo te sientes. Estira los músculos de cualquier manera que te parezca cómoda y respira profundamente reafirmando lo que quieres conseguir en tu trabajo.

Corta con el estrés

Puede llegar a ser muy tentador tratar de abordar los problemas estresantes a medida que surgen. Aunque es una buena idea abordar los problemas que puedan surgir con energía, también puede hacer que dejemos de lado los objetivos mayores. Esto puede hacer que te estreses o que te sientas insuficiente.

Cuando ocurra algo estresante, tómate tu tiempo para respirar profundamente. Asegúrate a ti mismo que eres plenamente consciente de los problemas que se presentan y que estás preparado para abordarlos de una manera calmada y metódica. Continúa haciendo respiraciones profundas y controladas y permite que tu cuerpo se relaje. El estrés habrá causado que se te tensen los músculo, así que deja que se relajen. Al hacer esto, visualiza todo el estrés de la situación fluyendo fuera de tu cuerpo.

Meditar para concentrarte

“En el trabajo, se nos exige constantemente que llevemos tareas a cabo que requieren un profundo nivel de concentración y atención a los detalles”, dice Robin Kasper, entrenador personal de Draftbeyond and Researchpapersuk. “Aquí, es importante hacer uso de la meditación para volver a poner tu mente a punto, para que puedas concentrarte.”

Vete a un lugar tranquilo, lejos de los ordenadores, los emails y los teléfonos que suenan. Busca una imagen, un espacio en blanco o un patrón en el que concentrarte que no interfiera con tus pensamientos. Deja que las ideas que te distraen salgan de tu mente sin impedimentos, y déjalas ir. Respira profundamente a medida que liberas cada pensamiento, y una vez que hayas aclarado tu mente, regresa a la tarea que tienes entre manos.

Renegociar el tiempo

A menudo, uno de los mayores factores de estrés en el trabajo es la sensación de que tenemos poco tiempo para alcanzar todos nuestros objetivos. La meditación también puede ayudarnos a enfocar nuestra gestión del tiempo de una manera diferente.

Comenzando de nuevo con respiraciones abdominales profundas, cuenta con los dedos cada segundo que pasa. Haz esto durante cinco minutos y tendrás una idea más acertada sobre el ritmo al que se mueve el tiempo y del tiempo que realmente tardas en cada tarea. Confía en ti mismo y asegúrate, mientras que interactúas a este nivel con el tiempo, de que sí que tienes tiempo para realizar tus tareas. Al hacer esto, te conviertes en un maestro de tu propio tiempo, en vez de que sea al revés.

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