Productividad y GTD

5 Rutinas que te hacen procrastinar y te impiden ser el mejor

AUTOR: Jack White
Whats your excuse

El fenómeno de la procrastinación es, en palabras simples, el peor enemigo de la productividad. Según la investigación acerca de la procrastinación de Ferrari J.R., Johnson J.L., y McCown W.G (1995), aproximadamente el 20% de los adultos estadounidenses son procrastinadores crónicos.

Otro estudio de 2014 descubrió que el 87% de los estudiantes universitarios procrastinan y el 45% de ellos relatan que la procrastinación tiene un impacto negativo en sus vidas y sus resultados académicos.

Sin duda, el fenómeno de la procrastinación se ha convertido en un problema universal en el mundo moderno. Incluso si no te consideras a ti mismo un procrastinador, te apuesto a que puedes acordarte de algún momento en el que has estado posponiendo de manera continua tus tareas.

Entonces, veamos qué es la procrastinación. ¿Qué es lo que ocurre en nuestros cerebros cuando procrastinamos?

Para simplificarlo, la procrastinación es una batalla entre el córtex prefrontal – que es la voz de la razón, y el sistema límbico – la parte automática/inconsciente del cerebro (o sea, lo que hace que quites la mano del fuego cuando te quemas)

Esta batalla tiene lugar cuando te encuentras con una tarea que no te gusta especialmente, y, en la mayoría de los casos, el sistema límbico gana y por ello decide retrasar la tarea para mañana u “otro momento”.

Sin más dilación, y ahora que todos conocemos el fenómeno de la procrastinación, en el post de hoy presentaremos 5 rutinas que te hacen procrastinar y te impiden conseguir los máximos resultados en tu vida.

1. La Rutina del Perfeccionista

Los perfeccionistas sin una fuerte voluntad para entrar en acción, aquellos que acaban haciendo las tareas justo antes de la fecha de entrega, son mucho más propensos a caer en la trampa de la procrastinación. Ahora, si lo hacen, su rutina es muy específica, especialmente si se enfrentan a una tarea difícil.

El perfeccionista empezará a sentirse preocupado y abrumado por su encargo debido a su característica manera de pensar a nivel de detalle. Conseguir realizar la tarea es prácticamente imposible si deseas que cada detalle esté perfecto.

El sentimiento de ansiedad tomará presencia en segundos mientras el perfeccionista construye expectativas exageradas. Por ello, obviamente, fracasará en intentar terminarlo antes de la fecha de entrega.

2. La Rutina del Soñador

El soñador es un tipo distinto de procrastinador. Cuando tiene que lidiar con una tarea que no le inspira creatividad, lo más probable es que comience su ciclo de la procrastinación.

A diferencia del perfeccionista, no se preocupará, prefiere pasar el tiempo pensando en cosas abstractas y más agradables en vez de pensar en las cosas que necesita hacer en el mundo real.

Como el soñador está acostumbrado a dejar libre a su imaginación, encuentra complicado seguir una estructura o plan estrictos.

Ya ves, teniendo que llevar un proceso tan riguroso, tendrá que frenar su mente cada vez que ésta empiece a volar. Este es un proceso que enseguida se vuelve molesto y frustrante ya que pasa frecuentemente, sin mencionar además que matará cualquier tipo de entusiasmo.

Ese es el motivo por el que la procrastinación ataca al soñador. Necesita encontrar una salida, encontrar la manera de superar el trabajo estricto. De lo contrario, nunca escapará de la procrastinación.

3. La Rutina del Ignorante

El ignorante puede caer muy rápido en una rutina de procrastinación ya que muchas tareas le parecen irrelevantes, innecesarias y aburridas.

Además, el ignorante también pone una gran cantidad de atención en su imagen externa. Por ello, preferirá que el resto piensen que no está haciendo un esfuerzo a que le faltan capacidades.

Por ello, el ignorante procrastinará durante todo el día para evitar tener que hacer un trabajo aburrido o desagradable. Y, sinceramente, no le puedes culpar, ya que puede ser complicado encontrar la motivación para entrar en acción.

4. La Rutina del Excesivo

A diferencia del resto de los procrastinadores, el excesivo se pasa todo el día procrastinando porque tiene problemas para priorizar sus demandas. Falla al calcular cuantas tareas de su lista son verdaderamente realistas y por ello siempre sobrecarga su horario.

Y aquí es donde empieza la tarea del procrastinador. Puesto que todo lo que está en su lista de tareas parece igualmente importante, no puede decidir qué hacer primero. Y al final, empezará a procrastinar en vez de actuar y terminar cosas.

Por otro lado, esa sobrecarga de cosas que hacer sólo hace que la situación empeore. El estrés atacará de inmediato, y ese factor no hará más que arrastrarlo hasta un proceso de procrastinación más profundo.

Su mejor manera de escapar es manteniendo su lista de tareas lo más simple posible, hacer cosas de manera consistente, tener paciencia y recordarse a sí mismo de que todo es temporal.

5. La Rutina del Creador de Crisis

Por último, pero no menos importante, el creador de crisis cree firmemente que su mejor trabajo y sus mejores resultados los consigue bajo presión. Y le gusta trabajar bajo la presión de una fecha límite que se acerca, de otra manera lo encuentra aburrido.

Por ello, procrastinará hasta el último minuto simplemente porque adora la adrenalina que conlleva trabajar bajo presión.

Una pregunta para el creador de crisis. “¿Eres capaz de llegar a tu máximo potencial teniendo en cuenta el hecho de que te utilizas tan poco tiempo para terminar tus proyectos?”

Conclusión

La procrastinación es, sin duda, un problema real. Es un problema que se interpone en nuestros objetivos. Para poder superar este reto, primero debemos darnos cuenta de que existe, admitirlo y aceptar su existencia.

Si te sientes reflejado en al menos una de estas 5 rutinas, debes aceptar que eres un procrastinador, y por ello, debes tener la fuerza de voluntad para cambiar tu vida.

Ambos sabemos que es el momento de cortar todo ese estrés y esa miseria que conlleva la procrastinación, y por fin empezar a hacer lo que tienes que hacer.

En la vida, siempre te enfrentas a tareas que a lo mejor no te gustan. Sin embargo, evitarlas no es una solución. Casi lo contrario, evitar los encargos no hace más que crearte problemas.

Así que, la próxima vez que te encuentres procrastinando, ten en cuenta que estás dejando que gane tu sistema límbico, y lo único que va a hacer es crear un nuevo problema en tu vida.

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