Productividad y GTD

Comprométete a tomar decisiones

AUTOR: Francisco Sáez
“No hace falta mucha fuerza para hacer las cosas, pero es necesaria una gran cantidad de fuerza para decidir qué hacer.” ~ Elbert Hubbard
Decisions

Tomar decisiones sin llegar a tener un compromiso real con ellas es una de las mayores fuentes de frustración para las personas. Es algo que mucha gente hace de manera habitual, y uno de los ejemplos más claros lo tenemos en las famosas resoluciones de fin de año.

A medida que se acerca el final de cada año, muchas personas hacen una revisión mental sobre qué cosas han conseguido y qué cosas se han quedado sin hacer en el último año, reflexionan sobre cómo sienten al respecto y, en función de eso, articulan una serie de buenos propósitos para el siguiente año.

En la mayoría de ocasiones, esos buenos propósitos ya se han olvidado en el mes de Febrero. Cuando no te comprometes con las decisiones que tomas, todo queda en buenas intenciones, vagos deseos, o sueños difusos que vuelven a tu cabeza una y otra vez (al menos, cada año) produciendo ansiedad y estrés, y haciéndote sentir mal por no cumplir tus decisiones.

Debería hacer ejercicio, debería aprender inglés, etc. son ejemplos claros de falta de compromiso. “Debería” no implica una decisión real. Cuando te comprometes a hacer algo, no puedes dejar espacio para poder hacer trampas, porque te estás engañando a ti mismo. Debes definir claramente dónde están los límites y utilizar un lenguaje claro: Voy a estudiar inglés durante tres horas cada semana.

Haré esto en unos días, lo haré pronto, etc. son otras formas de comprometerse muy débilmente con una decisión. Cuando digas sí, que se sea realmente sí. Expresa claramente tu compromiso: Lo tendré terminado el próximo Viernes.

Para comprometerte con algo necesitas entender bien el por qué. ¿Por qué es importante para ti, o para los demás, hacer eso? Respondiendo honestamente a esta pregunta obtendrás la motivación necesaria para adquirir el compromiso… o para decir no.

Además de comprometerte con las decisiones que tomas, debes comprometerte a tomar decisiones constantemente. La “bandeja de entrada” de tu vida está llena de cosas indefinidas. No te limites a pensar en ellas, decide qué vas a hacer con ellas. No esperes a tener la solución perfecta, simplemente decide y avanza. No tienes que vivir toda tu vida con cada decisión que tomes. Si te equivocas, ya lo corregirás más adelante.

Cuando entras en una dinámica en la que no tienes miedo de tomar una decisión tras otra, impulsas tu vida hacia adelante, progresas, y fortaleces la confianza en ti mismo.

Uno de los objetivos de GTD es ayudarte a gestionar tus compromisos, de modo que los completes cuando corresponde, no los contraigas cuando no debes hacerlo y los renegocies contigo mismo cuando tus prioridades cambien — sin generar sentimientos negativos que minen tu moral.

No esperes al final de cada año para terminar “decidiendo” que vas a hacer unas cosas que en realidad no vas a hacer. En vez de eso, decide activamente dónde te enfocas en cada momento en que estás vivo.

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