Productividad y GTD

Cuida tu energía y sé más productivo este verano

AUTOR: Francisco Sáez
“Todos tenemos momentos en los que pensamos de manera muy efectiva, y momentos en los que no deberíamos dedicarnos a pensar” ~ Daniel Cohen.
Energy productivity summer

Uno de los factores que más influyen en tu productividad personal es la energía que tienes en el momento de enfrentarte a una tarea. Está claro que si estás cansado, apático, distraído o malhumorado, no vas a ser capaz de prestar el mismo nivel de atención a lo que estás haciendo y, como consecuencia, o necesitarás más tiempo para terminar la tarea o el resultado obtenido tendrá menos calidad. Normalmente, sucederán ambas cosas.

David Allen, creador de GTD, comprendió esto enseguida e incluyó la energía disponible como uno de los cuatro criterios de su modelo para elegir acciones en el momento.

La idea es simple. Si eres capaz de tener un inventario de cosas que requieren poco esfuerzo mental o creatividad para realizarse, tendrás la opción de escogerlas cuando estés en uno de esos momentos de bajo nivel de energía. De esta forma, podrás ser productivo incluso cuando no estás en tu mejor momento.

Estos niveles de energía son más o menos cíclicos en cada persona a lo largo del día, pero casi todos coincidimos en que al final del día ya no estamos para muchas fiestas. Éste suele ser el momento ideal para centrarte en tareas más “ligeras”, como ordenar tus cosas, leer artículos pendientes, actualizar el software, o terminar de introducir datos en tu sistema GTD.

El verano es una época del año en la que esos momentos de baja energía se multiplican. Los días son más largos y normalmente realizas más actividades de las habituales, muchas de ellas expuesto al sol y a un tremendo calor acompañado de una alta humedad.

Si no te preocupas por cuidar tus niveles de energía, puedes atravesar unos meses muy poco productivos que más tarde te pasarán la factura correspondiente. Aquí tienes unos cuantos consejos básicos para mantener tu energía alta la mayor parte del tiempo:

  1. Bebe mucha agua. Si solo bebes agua cuando tienes sed, deberías cambiar el chip. Beber agua de manera regular evita la deshidratación, algo que afecta a tu metabolismo, ralentizando tus funciones cognitivas, y generando fatiga e incluso dolores de cabeza.
  2. Come bien y haz pequeñas comidas a lo largo del día. Alimentarte de manera más constante ayuda a mantener tu energía alta. Después de una gran comida, tu sistema digestivo necesita hacer una gran esfuerzo para asimilarla, razón por la que no tienes prácticamente ganas de hacer nada durante un buen rato. Activa tu metabolismo con un desayuno bien saludable. Luego, opta por verduras, frutas, alimentos con fibra, vitaminas, electrolitos, sodio, y magnesio. Evita alimentos picantes, diuréticos, bebidas muy azucaradas, y alcohol.
  3. Duerme lo mejor posible. Tener una mala noche es un problema habitual cuando el calor aprieta, pero es algo que te afectará durante todo el día. Así que ventila tu habitación y acondiciónala para descansar lo mejor posible.
  4. Haz ejercicio, pero adáptate a las nuevas condiciones. No tiene ningún sentido salir a correr a las 5 de la tarde, con 32ºC y un sol de justicia. Sal muy temprano o muy tarde, como te vaya mejor. Busca sombras y sitios frescos. Disminuye la duración de tus rutinas de entrenamiento. Y cambia de ejercicios: nadar puede ser mucho más apropiado si hace un calor excesivo.
  5. Toma tus descansos. En verano seguramente necesites descansar más a menudo, así que hazlo y no te sientas culpable por ello. Relájate, duerme la siesta si lo necesitas, y date una ducha cuando sientas que el calor te agota.

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