Productividad y GTD

Cómo cambiar las cosas cuando no hay manera de ser productivo

AUTOR: Francisco Sáez
“Lo que haces hoy puede mejorar todos tus mañanas.” ~ Ralph Marston
Turn things around

Mucha gente es consciente de que lograr un buen nivel de productividad personal es importante para, en general, tener una vida mejor. Saben que no solo se trata de hacer más cosas, sino de hacerlas mejor, más inteligentemente, emplear menos tiempo, utilizar determinados mecanismos, conexiones y sinergias para lograr mejores resultados. Saben que dominar la gestión de uno mismo les ayudará a tener un mayor control sobre su vida, menos estrés, más tiempo para disfrutar de lo que les gusta y de las personas que les importan… Y saben que esto repercutirá prácticamente en cada aspecto de su vida y, en última instancia, de su felicidad.

A pesar de saber todo esto, una buena parte de esa gente fracasa una y otra vez en su organización personal, vive casi siempre en una situación de semi-caos y estando siempre muy ocupados atendiendo cosas super-urgentes, lo que les provoca niveles de ansiedad y estrés que redundan en su salud y en sus relaciones con el resto de personas, compañeros de trabajo, pareja, etc.

¿Por qué ocurre esto? Muchas veces, por falta de conocimiento. En realidad nadie nos enseña a ser organizados y gestionar nuestro universo personal, por lo que esta competencia a menudo se adquiere a base de ensayo y error, y no siempre con un resultado aceptable. En muchos casos, la frustración obliga a arrojar la toalla antes de haber alcanzado el nivel deseado de gestión personal.

Una forma de evitar ese camino, que puede ser innecesariamente largo y tortuoso, es tratar de aprender técnicas y métodos que hayan sido ampliamente probados y validados. La metodología GTD es la que yo recomendaría a todo aquel que busque conocimiento, porque es un sistema muy completo que abarca no solo el trabajo sino también la vida personal, y no solo el corto plazo sino también nuestros horizontes más lejanos.

Este camino tampoco es rápido porque implica estudiar, aplicar lo estudiado y hacer ajustes. Tampoco es una condición suficiente porque el conocimiento, al fin y al cabo, no cambia el comportamiento. Según Chip y Dan Heath, autores de Cambia el chip: Cómo afrontar cambios que parecen imposibles, para cambiar de comportamiento o de hábitos son necesarias tres fuerzas:

  1. Una dirección clara. Muchas veces lo que parece resistencia es falta de claridad. Si quieres ser productivo, primero debes saber con total claridad en qué consiste y qué necesitas hacer para lograrlo. Esto implica invertir tiempo en leer, aprender y experimentar. Sin saber exactamente hacia dónde te diriges, no es posible cambiar.
  2. Una motivación emocional. Muchas veces lo que parece pereza es agotamiento. Aunque sepas cuál es el camino, hay que recorrerlo, y tu cabeza no siempre va a cooperar. Por ello es necesario también apelar a las emociones. Piensa en las razones que te pueden empujar a querer alcanzar ese control de ti mismo. ¿Qué te motiva? ¿Una forma de vida más relajada? ¿Pasar más tiempo con tu familia? ¿Avanzar en tu carrera?
  3. Un camino factible. Muchas veces lo que parece un problema de la persona es un problema de la situación. Incluso teniendo las cosas claras y una fuerte motivación, vas a encontrarte con que el entorno o las circunstancias no suelen ayudar. Todas las formas que puedas encontrar de facilitar el trayecto incrementarán las posibilidades de que el cambio se produzca. Si quieres ser productivo utilizando la metodología GTD, utilizar una herramienta como FacileThings, que te guía y empuja a utilizar los hábitos adecuados, allanará tu camino.

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