Getting Things Done - GTD

La pereza, enemiga de la acción

AUTOR: Francisco Sáez Tags Motivación Superación Personal Ciencia Trabajo y Vida Ejecutar

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Laziness

La pereza es, probablemente junto con el miedo, uno de los grandes enemigos de las acciones. Aunque se suele tener una connotación negativa, lo cierto es que la pereza está de alguna manera incluida en la naturaleza animal y humana. Es la falta de voluntad para trabajar o usar energía, a pesar de tener la capacidad de hacerlo, y pueden haber diferentes causas:

  • La acción no nos proporcionará un beneficio que merezca la pena.
  • El trabajo realizado no tendrá el reconocimiento que queremos.
  • La acción puede causar un dolor físico o un estado mental negativo.
  • No nos consideramos suficientemente preparados para realizar esa actividad.
  • No estamos lo suficientemente motivados.

En pocas palabras, uno es perezoso cuando su motivación para ahorrar esfuerzo supera su motivación para hacer lo correcto o lo esperado.

La pereza no debe confundirse con la procrastinación. Procrastinar es posponer una tarea a favor de otras tareas que, aunque se perciben como más fáciles o más placenteras, generalmente son menos importantes o urgentes. Son conceptos similares y ambos implican una falta de motivación pero, a diferencia de una persona perezosa, un procrastinador tiene la intención de completar la tarea, aunque a un costo más alto para sí mismo.

Aunque esté bien tratar de no consumir energía innecesariamente, este comportamiento puede ser un problema cuando se convierte en un hábito. Cuando no hay una causa justificada para demorar las cosas, salvo la de no ver un beneficio inmediato, podemos llegar a abandonar nuestras expectativas y estilo de vida ideal. Terminamos aceptando “lo que hay”, y la vida se puede convertir en algo fundamentalmente aburrido.

Como en todo, hay defensores y detractores de la pereza (véase In Defense of Laziness, de Hal Cranmer), pero una de las consecuencias inmediatas de la pereza es que se desperdicia una gran cantidad de tiempo. Y puesto que nuestro tiempo es finito y no se recupera, perder el tiempo es una forma de desperdiciar la vida. También se desperdician oportunidades. Al ir apagando nuestro interés y curiosidad por las cosas, dejamos de aprender y evolucionar.

La solución a la pereza pasa por entender cuáles son las barreras que nos impiden hacer las cosas. Solo entendiendo el por qué de nuestra pereza podemos empezar a romper ciertos patrones de comportamiento. ¿Por qué esa falta de motivación?

Recibir algún tipo de feedback que nos haga sentir que avanzamos hacia un objetivo puede ayudarnos a sentirnos más motivados. Sentir que está bajo nuestro control alcanzar esa meta hará que sea más probable que nos sintamos motivados. Experimentar el apoyo social de nuestros amigos y familiares, a quienes les importa si alcanzamos o no nuestros objetivos, también puede ser una fuente viable de motivación adicional.

La pereza también puede derivar de un problema de autorregulación y de falta de organización. Establecer rutinas diarias e implementar un sistema de organización personal son opciones que pueden ayudar a sobreponerse a la pereza.

Muchas veces solo vemos el beneficio a corto plazo de las cosas, de modo que nos falta de motivación para enfrentarnos a la mayoría de tareas rutinarias y aburridas. Utilizar un sistema de organización como GTD (Getting Things Done), que permite relacionar las actividades de cada día con objetivos mayores, puede ayudar a dar un significado a las acciones más anodinas. Es importante tener en mente por qué hacemos las cosas.

Algo que también suele ayudar aumentar la motivación es simplemente cambiar las cosas. Cambiar de trabajo, de entorno, de amistades, e incluso cambiar la manera o las herramientas con las que hacemos las cosas. Hace un año empecé a trabajar desde un coworking porque trabajar desde casa tantos años estaba empezando a pasarme factura. Fue un cambio con un efecto tremendamente positivo en mi motivación. El ambiente de trabajo y el paseo en moto para ir y venir cada día, me anima muchísimo a trabajar. Una tontería como cambiar el teclado de mi ordenador (por un fantástico teclado mecánico, muy preciso y con un sonido evocador) también me anima mucho cuando me pongo a programar o escribir.

A mi personalmente, el verano, el calor y la percepción de que casi todo el mundo está de vacaciones, me hacen ser un poco más perezoso. Si te ocurre lo mismo, organiza tu forma de trabajar de manera que encaje bien con tu personalidad, con suficientes descansos, con tiempo especialmente dedicado al trabajo profundo y con tiempo para hacer cosas que te gustan.

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